Hernán Gené: “Soy un artista de todas partes… o de ninguna”

Hernán Gené: “Soy un artista de todas partes… o de ninguna”Mutis.

Cuando llegó a España, veintiún años atrás, Hernán Gené ya traía alguna experiencia teatral. Sus estudios de base en su natal Argentina, su formación como clown y la fundación de El Clú del Claun (con el cual realizara siete espectáculos y que luego se disolviera en 1991), eran parte de esa experiencia. Pero, según me cuenta en una entrevista online, el vivir en Europa ha abierto mucho su manera de ver el teatro, de explorarlo.

Le pregunto entonces si se considera un artista español o argentino y me responde: “Soy un artista de todas partes, o de ninguna, tengo un sello muy personal en lo que hago y donde sea siempre hay una parte de aquello que no está”.

Que se ha hecho adulto en España, dice, y yo intuyo que es muy parecido a decir que se ha hecho adulto en el teatro, en Madrid, entre las decenas de obras que ha dirigido o que ha actuado, entre sus estudiantes. Si queda algo, podemos culpar a los genes, a los padres actores y el abuelo violinista. Pero seguramente no será necesario.

La argentina Olga Cosentino escribió sobre él: “Para convertirse en actor, director, dramaturgo o docente de la escena basta con vivir el teatro como una necesidad básica. Y esa vivencia es algo que lleva Hernán Gené en su ADN, nada más por haber nacido de uno de los más notables creadores de las artes escénicas de la Argentina”.

Invitado a Mayo Teatral 2018 con Mutis, donde un actor reflexiona sobre el teatro, la vida, el amor, la muerte, Hernán Gené construye un unipersonal a partir de textos de William Shakespeare. Y le pregunto cómo surgió esta idea.

Mutis surgió después de unos años de no trabajar como actor, de la necesidad de hacerlo y de pensamientos o reflexiones que yo tenía desde hacía años, pensando en la vida, en la muerte, en cómo nos relacionamos con ellos, y cómo es este universo tan particular de los actores, y cómo es la mente de un actor que ha expuesto su psiquis y su cuerpo, muchas veces de modo poco recomendable, para hacer su trabajo lo mejor posible.

“Se acercaba entonces el centenario de Shakespeare, en 2016, y yo quería también participar de las celebraciones. En ese momento no tenía producción ni un elenco como para llevar adelante una obra de Shakespeare, pero sí tenía muchas ganas de trabajar con sus textos, con algunos que me acompañan de hace tantísimo tiempo, y empecé a armarlo, siempre de un modo vago al principio, con imágenes sueltas que van apareciendo, ideas, notas que vas tomando, empecé a armar lo que después de dos años de trabajo se transformó en Mutis.

En un artículo leí que en Mutis "hay un paralelo entre la vida y una función del teatro", ¿de qué se trata?

Pues sí, Macbeth dice “la vida no es más que una sombra que pasa, un pobre cómico que se pavonea y gesticula, una hora sobre el escenario y después no queda nada”, y el paralelo está allí y la función del teatro, que es un arte efímero, solo deja unos recuerdos muy vagos en los pocos espectadores que han podido ver la función, no hay registro real de ese episodio, digo real en el sentido de lo que es la función del teatro, porque lo que quedan son crónicas, textos escritos, videos, fotos…, pero eso no es la función de teatro.

Del mismo modo que de una vida que se acaba lo que quedan son los recuerdos de las pocas personas que compartieron esa vida, quedan crónicas, escritos, fotos, nada más; y mi personaje durante la función varias veces piensa en esto, dice: “qué queda después de la vida, qué queda después de la función, y si el final de una función de teatro es una especie de muerte, si terminar la función es morir y solo tienes una promesa de resurrección, de “mañana” para la próxima función y eso te mantiene vivo hasta el día siguiente”,  y todo el tiempo reflexiona sobre esto el personaje que está en una situación de vida o muerte, por eso la función se llama Mutis, porque es en definitiva la salida del personaje de escena.

¿Cómo definiría su poética?

No sabría hacerlo, no sabría definir mi poética, eso se lo dejo a los espectadores y a los críticos, sí puedo decirte que trato de hacer un teatro muy muy personal, el teatro que a mí me gustaría ver.

¿Por qué "terrenos teatrales" anda actualmente su compañía? ¿Qué les distingue?

Ahora mismo estamos buscando ayudas materiales, producción para dos espectáculos que vamos a montar en 2019, una obra de Shakespeare con ocho o nueve actores en la que yo además de dirigir voy a actuar, y que estrenaremos en agosto de 2019 en Montevideo, y para la primavera próxima una función de Federico García Lorca, porque a veces también monto espectáculos de circo, y este es El paseo de Buster Keaton en un lenguaje circense. Esos son los proyectos que tenemos en mano. Mientras tanto yo sigo dando clases, seminarios, conferencias, giras, como esta que me trae a Cuba.

¿Qué expectativas tiene con Mayo Teatral?

Para mí volver a Cuba es una alegría, me llena de ilusión, después de 27 años que no he podido regresar. Nuestro último trabajo allí fue estar en la Escuela Internacional de Teatro para la América Latina y el Caribe, y la vez anterior, en el año 87 con El Clú del Claun, donde obtuvimos tanto cariño de parte del público, con el Teatro Mella lleno…, todo esto me ha dejado siempre un recuerdo muy cercano y muy emotivo de Cuba, de su público, de su gente, el reencontrarme con algunos amigos… Entonces la posibilidad que me da la Casa de las Américas de venir al Mayo Teatral es, antes de que nada un reflejo de emociones. Estoy muy contento de poder llevar mi trabajo, hace más de 30 que no llevo ningún espectáculo. Estoy muy conmovido de volver a estar allí con ustedes.

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