Arpa y voz de Verónica Valerio en la Casa

Arpa y voz de Verónica Valerio en la CasaVeronica Valerio

Para sus composiciones la cantante y arpista Verónica Valerio dice inspirarse en ambientes donde pasa mucho tiempo, como en la península de Yucatán, donde vive actualmente. “Mi arpa tiene tintes de varias regiones de México: del centro, el norte y ahora de la península. Es un arpa de cintura, me la puedo colgar y tener con ello movilidad. Antes por el peso y el tamaño tenía que permanecer sentada y ahora no”, cuenta la artista cuyo concierto para arpa y voz ha quedado incluido en el programa del Premio Literario Casa de las Américas.

Los inicios de su carrera como cantante y bolerista fueron al frente de la agrupación de música afroantillana Juventud Sonera, en el Puerto de Veracruz, una carrera a la que incorporó la formación académica del conservatorio Boys and Girls Harbor, en Nueva York; junto a la experiencia con músicos de esa ciudad. Todo esto contribuyó a reforzar su gusto por los ritmos tradicionales, de contenido social y poético y la pertinencia de crear a partir de ellos lenguajes más cercanos a lo contemporáneos.

En el sitio web oficial de la artista dejan claro que “El mar, la costa, la gente y la soledad, el contraste de lo rural con lo urbano ―del antes y el ahora―, son parte de los temas que Verónica Valerio aborda en su lírica. Canciones que son alegorías del mundo contemporáneo; sus metáforas aluden a la velocidad, a las realidades virtuales y al concreto, conformando el lenguaje de esta joven artista quien, con el arpa a cuestas, nos canta su singular cosmovisión”.

Su más reciente producción discográfica, Canciones de Puerto, fue estrenada en el Lunario del Auditorio Nacional de la Ciudad de México y antes obtuvo el Premio a la mejor Canción Latinoamericana con "The Akademia", en 2016. 

Para el concierto en la Casa, Verónica dice querer presentar sus últimas composiciones, canciones inéditas que hablan del amor, la cura y la sorpresa, y que han sido fruto de sus inspiraciones en viajes personales, pasajes de la infancia, el mar, la familia y la vida costeña. Según nos cuenta, con su música ella logra imaginar el arpa como una balsa en la que rema hacia un destino de nuevas experiencias. Descubriendo historias, transitándolas y dejándole saber a la gente por medio de las canciones sus hallazgos personales.

México es un país de ritos e historia, asegura Valeria, la música de esta región es muy bien acogida en el mundo. “Hablamos de nuestras batallas y de cómo nos levantamos”, asegura la artista. Aunque también la música cubana ha sido una importante fuente de conocimientos: “En ella observo un tropicalismo mexicano en ebullición. De ahí que me guste la cercanía entre nuestros países. El bolero por ejemplo en el siglo pasado fue uno de los géneros característicos en la música mexicana y gracias a la época de oro del cine, grandes orquesta cubanas se arraigaron en nuestra cultura. Tenemos una hermandad musical con Cuba”, agrega.  

Por último, al referirse agradecida a la invitación de la Casa asegura que esta institución es “una ventana para el arte, uno se siente bien recibido aquí. El intercambio entre colegas es ameno, fraterno y natural, sin poses. Valoro mucho eso, contrario a lo que se siente en galerías y espacios culturales de igual renombre en otros lados del mundo”.

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