Desde el lado de la escena: George Banu en la Casa

Desde el lado de la escena: George Banu en la CasaGeorge Banu en la Casa durante su conferencia Una crítica de proximidad: al lado de la escena

Dándole continuidad a un dosier de teoría teatral francesa en la revista Conjunto no. 189, que tendrá una presentación especial este viernes 8 en La Cabaña y recibirá un homenaje por cumplir este año los 55 de fundada, el lunes en la tarde el teórico franco-rumano George Banu inició un ciclo de conferencias que tendrá su segundo momento el miércoles a las 3:00 pm.

Bajo el título Una crítica de proximidad: al lado de la escena, se enfocó en lo que también denominó la crítica del interior o crítica de intimidad.  A pesar de confesar que no tiene la llave de la cerradura o un método para un mejor análisis de un espectáculo teatral, Banu compartió con el público, en su mayoría teatristas y estudiantes de teatro, sus propias herramientas que ha puesto en práctica por mas de cuatro décadas.

“Yo prefiero la intimidad crítica”, esa, explicó más adelante, que se hace desde el interior, resultado de la propia biografía. “Yo me ubico al lado de la escena, al borde”, dijo.

Asimismo, el destacado pedagogo y crítico, fue ofreciendo pinceladas de una fructífera trayectoria iniciada en los setentas cuando su formación nacía, además de la académica, principalmente del acompañamiento de los amigos, de una formación recíproca entre artistas y críticos. Una constelación plural con la cual, se relaciona como crítico, desde el respeto. “Más que la teoría, lo que nos unía era el punto de vista sobre lo artesanal del teatro”.

Mi relación con el universo teatral hace una relación de confianza. “Hago críticas con artistas cuyo trabajo respeto”, sobre este principio volvió en varias ocasiones.

Para Banu, es vital el ejercicio de la presencia. “El teatro exige estar presente, por lo tanto el crítico debe vivir esa experiencia”, acuñó. Definió, sin pretender establecer una fijeza en este sentido, dos tipos de crítica: aquella que tiene un valor educativo, y otra, indicativo.

La primera, la crítica de intimidad y proximidad, es aquella que nos desvela que el teatro tiene una segunda vida; la segunda, aquella que juzga la materia con la que está hecho.

Banu, en su alocución que fue traducida simultáneamente por la también teórica Florianne…, en un tono desenfadado, como si estuviéramos conversando en un portal con todo el tiempo a nuestro favor, relató anécdotas relacionadas con su experiencia como crítico con directores como Peter Brook, Ariane Mnouchkine, Giorgio Strehler, etc. En ellas, el investigador también se nos develaba en su humanismo y su ética del oficio.

Defendió mucho el ejercicio de presencia en el crítico como una vía para percibir el teatro como otra forma de vida. “La confianza no es únicamente intelectual, también es existencial, porque estamos ahí”.

“Prefiero hablar de la política de lo imaginario”, dijo. “Hay que estar presente para comprender el teatro. El teatro exige el conocimiento directo, una relación directa con la escena. Brecht lo decía, hablaba de la relación con el vecino”. En ese momento Banu recordó una experiencia que cambió su percepción de la obra que veía en el teatro una vez gracias a la energía que emanaba de la persona cercana a él en la luneta.

De ahí, aseguró, que el video del teatro, como registro de la memoria, debe estar acompañada de una voz del testigo que describe el espacio y el contexto en el cual se produce el espectáculo.

Se autodefinió como un crítico que trabaja desde el bricolaje teórico. Una suerte de discurso que toma de muchas fuentes, de esa crítica de intimidad, sin renunciar a una bibliografía que le permita adentrarse en ciertas claves de una obra. Así le sucedió con Teatro del Sol, cuando la Mnouchkine montó una pieza que bebía del teatro japonés. Gracias a su domino del teatro japonés y del conocimiento de la compañía francesa, pudo escudriñar los puntos que para la directora eran vitales en su montaje. Y así se lo hizo saber la propia Mnouchkine cuando leyó el texto de Banu.

“Somos mensajeros”, dijo. “Estamos formados por amigos y las experiencias de nuestros amigos. No tenemos que descifrar el valor de una obra, sino intentar hacer caminos que conecten la teoría y la práctica”, añadió.

“Hoy soy un espectador inspirado en el presente, por lo tanto el crítico debe cambiar también.  No se puede ver un espectáculo de hoy con la abertura con que lo vimos cuando éramos más joven. Soy un espectador de los que siguen trabajando”.

Contó que cuando le preguntaron a Peter Brook por qué no dejaba de hacer teatro, este respondió porque si no, se moría. Banu, contestó a la misma pregunta: “si paro, me aburro”. Lo extraordinario del arte, continuó, es enfrentarse al arte no visto.

La moderadora del diálogo, Vivian Martínez Tabares, al frente de la Dirección de Teatro de la Casa y de su revista Conjunto, abrió el diálogo a los presentes. Algunos indagaron en temas relacionados con el papel del crítico en la actualidad, sobre la confluencia entre esa crítica de intimidad y la más valorativa, así como sobre la libertad del crítico también como creador.

George Banu, a partir de esas intervenciones, trazó otra ruta que lo llevó a otra zona de su experiencia profesional más ligada a la práctica de su escritura crítica. En este punto también se refirió a la importancia del contacto entre la crítica y la universidad, así como la diferencia entre el crítico que escribe para los diarios y los otros que pueden hacerlo de una manera más pausada. Esta última es su caso, pues nunca quiso escribir para un periódico, lo ha hecho para semanarios, revistas y libros. “Adopté la crítica afirmativa. Jamás practiqué la crítica que saca la basura. Prefiero la crítica que cura y no la que limpia”.

Eberto García Abreu, jefe de la cátedra de teatrología de la Facultad de Teatro, de la Universidad de las Artes (ISA) le comentó a Banu sobre una lectura de un texto suyo que hablaba de la crítica como mediador y sobre la libertad del crítico.

Banu, en este caso,  puso algunos ejemplos que han decidido dedicar su práctica analítica e investigativa sobre un director específico, como es el caso de Fernando Taviani en Italia. Es un ejemplo de preservar la libertad, de hacer elecciones sobre los artistas. “Conozco críticos que escriben sobre cualquier teatro, comercial o de arte, pero eso también es una elección. Yo no tengo modelo. Uno puedo establecer ese modelo por afinidades electivas. Yo opto por esa constelación de artistas que me ponen preguntas que me interesan”.

Ante la pregunta de cómo veía la crítica en el futuro y sobre la posibilidad de que exista una crítica saludable negativa, Banu recorrió, en su respuesta, a su juventud, donde dijo, era agresivo, militante.

“Sobre la crítica del futuro no sabemos porque no sabemos cuál es el futuro del teatro”, dijo. Citó una frase de Pier Paolo Pasolini que lo acompaña hace muchos años, “no hay que inquietarse, no somos muchos, pero venimos de Atenas”. El teatro, según él, tiene ese carácter fundador, de grandes y buenas raíces.

Relató que cuando llegó a Francia procedente de Rumanía, los inmigrantes hacían muchas reuniones. En una de ellas conoció un grupo cuyo nombre señalaba o significaba futuro y a él le gustaba mucho su manera de pensar y sus puntos de vista. Años más tarde de encontrarlos, el grupo convocó a una especie de retiro y clausura. Al llegar al lugar, confesaron que la reunión era porque se habían equivocado en todo. “Desde ese momento, no hablo del futuro”, bromeó.

“Es mejor que hagamos ahora lo que debemos hacer. Quizá no es para el futuro, sino, para mañana”.

Las utopías concretas del teatro salen del teatro, dijo, “desde Gordon Craig, Barba, Living Theater, Lupa y de los que vendrán. No hay un horizonte abstracto. Otros soñaron una utopía que otros construyeron. Así sucedió con Artaud quien soñó con un teatro que concretaron Grotowski y Barba. El fue un visionario. Igual que Rob Wilson o Tadusz Kantor encontraron las respuestas del teatro que soñó Craig”, concluyó.

Este miércoles 6, a las 3:00 pm, George Banu ofrecerá la El teatro de los extremos: el espacio y el tiempo, última de esta serie.

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