“No soy un investigador de tratantes o negros, estudio la esclavitud. Eso es diferente”

“No soy un investigador de tratantes o negros, estudio la esclavitud. Eso es diferente”Durante la presentación del título

En esta ocasión, llegó a la Casa para presentar su último libro, Esclavitud. Una historia de la humanidad. A cargo de la introducción de este volumen estuvo la historiadora cubana, Dra. María del Carmen Barcia Zequeira. En sus palabras, hizo alusión a su relación con el autor, la cual, en un primer momento, fue más directa con el padre de este, a quien recuerda como su profesor.

La Dra. se refirió además, a los estudios que ha realizado en el campo de la esclavitud en Cuba y concuerda en disímiles aspectos con Zeuske, cuando dice que es uno de los principales problemas que ha enfrentado la humanidad y que actualmente está presente, y para nadie resulta un secreto. La esclavitud de plantaciones hizo del hombre un ser de trabajo, de largas horas bajo el Sol y sereno, de poco dormir. “Las camas estaban todo el tiempo caliente, aunque hubiera frío. No eran para una sola persona. Cuando llegaban de trabajar los esclavos de la noche, estos iban a dormir, mientras tanto, los que previamente habían descansado, se levantaban a trabajar. Era un proceso cíclico, inmodificable, al que todos al final terminaron por acostumbrarse”.

Las investigaciones de Zeuske le llevaron en la década de los noventa a viajar a la provincia de Cienfuegos, en busca de la historia de los esclavos. Indagó, preguntó, estudió y se acercó a los descendientes de estos. Para él, rescatar esa historia de la que nadie habla, era primordial. “Entendí que lo que realmente me apasionaba era estudiar el otro lado de la balanza, ese que casi nadie se percata de que está ahí”.

El investigador explicó cómo las formas de esclavitud se han modernizado, sin dejar de insistir en que, aunque más sofisticadas, sigue siendo una explotación. Mencionó la esclavitud por endeudamiento, la comercialización y trata de mujeres y niñas con fines sexuales, o el ejemplo de Mauritania, donde las élites sociales tienen siervos en sus casas a quienes “tratan bien”.

En términos de sociedad es difícil imaginar que a pesar de los desarrollos que ha logrado el hombre, aun alimente la esclavitud. Ante esta idea, el profesor expresó que en todos los sistemas económicos hay esclavitud, empezando por el trabajo diario que hacemos. “Existe, es cierto. Cada día, cada hora extra, cada minuto que dedicamos a trabajar para otros, es también una esclavitud. El mundo actual se sustenta en eso, de eso vive el hombre”.

El libro, Esclavitud. Una historia de la humanidad, se une a la colección del investigador sobre este tema. Llegará a la Casa en próximas fechas y estará disponible en la biblioteca de la institución. A todos los que el tema le llama la atención, les revuelve la sangre, les preocupa o les ataca, acérquense, este maravilloso libro los espera.

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