Escritos en el aire

Caminos para buscar una identidad

Caminos para buscar una identidadCiencia Política

El texto de Fernando Barrientos recoge de una manera muy sucinta pero a la vez muy concisa la historia de una disciplina que, como la Ciencia Política en general, es muy joven y que en el caso de América Latina ha tenido trayectos muy disímiles entre países. Sin pretensiones exageradas el libro muestra cómo la Ciencia Política en la región se puede analizar a partir de la identificación de tres grandes paradigmas que han marcado su devenir, a saber: a) la influencia institucional-formalista que está estrechamente ligada al surgimiento de las primeras cátedras, y posteriormente programas propiamente dichos, de la mano de las tradiciones jurídicas del Derecho Constitucional, por ejemplo, y por ende en el seno de las Facultades de Derecho; b) la impronta de la sociología que tuvo mucho auge en América Latina hacia las décadas de 1960 y de 1970 con un fuerte impulso de la visión marxista producto del contexto internacional de esos años, y como respuesta propia u original de las incipientes academias de la disciplina en la región por buscar una identidad propia o una manera de hacer una Ciencia Política diferente a aquella que se hacía en Estados Unidos y Europa, y que se estimaba muy lejana o desconectada de las realidades propias de estos países; y c) el impulso de la democratización iniciada hacia la década de 1980 y que supuso el surgimiento y creación de escuelas, facultades y centros de investigación de la disciplina que además de verificar su expansión permitió que la Ciencia Política adquiriera su estatuto de autonomía frente a las otras disciplinas que antaño la acogieron o secundaron.

 La propuesta de Barrientos es por demás interesante porque ha buscado hacer una historia lo más transversal posible y no sólo de aquellos países que se consideran «grandes» y sobre los que existen mayores datos o conocimientos (México, Brasil, Argentina, Chile). De esta manera, el lector puede disponer de referencias del estado de la disciplina en otros países como Colombia, Venezuela, Costa Rica, Ecuador, Bolivia o Uruguay, y con ello observar que el desarrollo de la Ciencia Política en América Latina continúa siendo muy disímil de país a país, de tal suerte que el autor permite poner en perspectiva la débil presencia de la disciplina en áreas como América Central.

 El trabajo se preocupa además por estudiar y analizar el desarrollo de la profesión no sólo con base en el número de programas de licenciatura o posgrado que se ofertan en la región (que también refleja esa tendencia de disimilitud), sino en la cantidad y la calidad de las revistas de investigación que se producen y el nivel de indexación/ impacto que tienen a nivel internacional, así como también el número de asociaciones gremiales que nuclean a los profesionales de esta disciplina en los pocos países en los que éstas existen sin perder de vista que algunas de ellas no funcionan con regularidad o prácticamente han desaparecido.

 Por último, el autor tiene a bien presentar los avances y retos que tiene la Ciencia Política en nuestros días. Con relación a los primeros, Barrientos pone énfasis en la autonomía con la que efectivamente ya goza la disciplina y que se evidencian en el cada vez mayor número de programas a académicos y la expansión en el número de profesionales de la ciencia política, y el espacio que se han abierto éstos en distintos campos, pero principalmente en la academia. En otras palabras, sostiene que al día de hoy existe una comunidad epistémica sin lugar a dudas reconocida entre las Ciencias Sociales, pero que aún le falta ser reconocida o reconocible en la sociedad en general. Esto lleva indudablemente a plantearse los retos que tiene por delante la Ciencia Política, entre los que cabe destacar la necesidad de dar un salto más significativo de cara a ser más y mejor reconocida entre la comunidad epistémica internacional, así como ser más original en los métodos que emplea en la difícil tensión entre hard-liners y soft-liners que han dividido a la Ciencia Política en mesas separadas, siguiendo la metáfora de Almond

(1990). Pero además, en la necesidad de poder explicar con más claridad a la sociedad, qué es, qué hace y para qué sirve un politólogo.

 

 

Tomado de América Latina Hoy, núm. 68, septiembre-diciembre, 2014, pp. 171-172. Universidad de Salamanca. Salamanca, España.

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