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Regresos imposibles: narrativas de la diáspora cubana

Regresos imposibles: narrativas de la diáspora cubana El libro Impossible Returns: Narratives of the Cuban Diaspora, de Iraida H. López, publicado en 2015

Leer este libro es, parcialmente, como ser tes­tigo de los intentos de (re)vivir un sueño imposible, y de ahí su título; pero al mismo tiempo, ese sueño se cumple por medio de su carácter real a la vez que imaginario. Impossible Returns captura, en forma crítica, las luchas y aspiraciones de una generación entera de inmi­grantes cubanos, y al mismo tiempo descontruye la realidad de lo que se había figurado como una imposibilidad: la búsqueda, la reconstrucción y el remedio de las pérdidas sufridas debido al exilio y los desplazamientos.

 

Con ese fin, el contenido del libro oscila entre los dos espacios síquicos aparentemente imposi­bles de reconciliar que el escritor norteamericano Thomas Wolfe describió en sus novelas You Can’t Go Home Again (No se vuelve a casa) y Look Homeward Angel (El án­gel que nos mira, título quizá mejor traducido como «Mira hacia el hogar, ángel»); en otras palabras, la condición humana atrapada entre la inevitabilidad del progre­so inexorable de la vida, y el recordar de nuestro propio pasado. Producto de investigaciones no solo vastas sino a la vez profundamente sentidas, y escrito de manera elegante, en sus páginas con­vergen lo personal y lo crítico en una lectura de memorias cubanoamericanas y obras artísticas de la generación «uno y medio», aquellos que deja­ron la Isla en su niñez o adolescencia: Carlos Eire, Gustavo Pérez Firmat, Ana Mendieta, María Brito, Ernesto Pujol, Cristina García, Achy Obe­jas, Ana Menéndez, Tony Mendoza, Ruth Behar, Emilio Bejel, Román de la Campa, Carlos Acosta. Sus jornadas constituyen descubrimientos, como señala Iraida López, en los que –cual Ulises y su Ítaca– la búsqueda del hogar y la patria puede ser eterna, y así lo expresan ciertos versos del poema homónimo de Constantino Kavafis, que abre la lectura del libro y que vierto aquí libremente al español: «Mantén a Ítaca siempre en la mente. / Llegar allí es lo que te depara el destino. / Pero no apures tu jornada. / Mejor si dura años, / de manera que estés viejo cuando al fin arribes a la isla, / rico con todo lo que has ganado a lo largo del camino...».

 

Pero mientras que la búsqueda de ese hogar y esa patria es física a la vez que metafórica, López dibuja la cartografía de intentos de regreso que se encuentran en la literatura autobiográfica y las artes visuales y kinésicas cubanoamericanas mediante una mirada fascinante a la inmigra­ción y la diáspora, junto con las consecuencias que estas provocan en la identidad personal. En sus propias palabras del prólogo, este volumen representa un esfuerzo para entender la estela que Cuba deja a través de fronteras, variada en la diversidad de circunstancias personales de los autores y artistas que han escrito sus historias. La mayoría se fue de Cuba después de 1959, y algunos no han regresado nunca. Es así que, a través de una lectura crítica de sus obras, el libro de López destaca las tensiones subyacentes a la relación que mantienen (o aparentan no mantener) los autores con su país de origen, décadas después de haberse marchado. En ese mismo prólogo, conmovedor para muchos, la autora relata su propia historia personal de partida y regresos, y sus esfuerzos –a veces colosales, como ella misma lo declara– para construir puentes entre la Isla y la diáspora: esa metáfora pontuaria del regreso y la comunicación que ha sido popularizada por poetas y antropólogos (Richard Blanco y Ruth Behar, en específico), y por lo que se ha dado en llamar «cubanólogos».

 

El libro se divide en seis capítulos –Una batalla cuesta arriba: la contenciosa política del regreso; Atreviéndose a volver: en busca de huellas; Ana Mendieta: Cincelando (en) Cuba; Rehaciendo una niñez cubana; Regresos indirectos y un pasado útil en las novelas The Agüero Sisters, Days of Awe, Loving Che; y Hacia una estética del boome­rang: la visión desde la Isla– precedidos todos de una introducción titulada «La poética del retorno» y seguidos de un significativo Epílogo (entiéndase que estas traducciones libres de los títulos son, sobre todo en lo que puedan tener de deficientes, propias de la reseñadora). Todo ello sensible­mente prologado por una declaración personal en que la autora señala su lucha por mantenerse objetiva, loable meta que se consigue a lo largo de las doscientas noventa y cuatro páginas de Impossible Returns, y dado el tema, difícil tarea que también pretende asumir esta reseña.  

La poética del retorno ya señala una constante que subyace en toda la empresa del regreso a la patria o tierra natal, es decir, la división entre el regreso deseado y el impensable. Lo segundo, frecuente en generaciones mayores que vivie­ron históricamente la separación por razones ideológico-políticas, es contemplado a través del libro como la contrapartida al deseo de volver para recordar, pertenecer, revivir y reafirmar las raíces de la identidad propia. Ese regreso impen­sable, por añadidura, se ofrece como ilustración de la mentalidad del llamado «exilio históri­co», cuyos integrantes y herederos consideran el regreso como traición a sus progenitores. Ejemplos se dan en las artes además de en la escritura, señalando dos canciones icónicas que representan, respectivamente, las dos posiciones o actitudes: «Nuestro día ya viene llegando», de Willy Chirino, que añora la Cuba de ayer, y «En casa», de Raúl Paz. La letra de esta segunda composición musical soslaya consideraciones políticas y las remplaza con recuerdos íntimos, y es más representativa de las generaciones de emigrados cubanos posguerra fría; para estos, las cuestiones emotivas son más importantes que las divisiones ideológicas. Como expresa la autora, los segundos crecieron con el temor, muy proba­blemente expresado en un idioma diferente, de que nunca podrían volver y tratar de reparar lo que se había roto con el adiós. Inevitablemen­te, el desarraigo ha afectado a todos los que se fueron, no importa en qué época de su vida, y se recogen citas de críticos como José Quiroga, quien en su libro Cuban Palimpsests trata de captar el sentido de ser cubano como inevita­blemente sellado por una ausencia traumática, y aun de quien escribe estas líneas al mencionar López mi nombre como acuñadora del término «Cubangst», que intenta capturar el sentimiento de «desterritorialización, desplazamiento y des­posesión» compartido por todos los cubanos de mi generación que se encuentran en la diáspora. El sentir de ese deseo nostálgico es asimismo definido por la autora como afín a dos términos imposibles de traducir al inglés o al español: el galés hiraeth y el portugués saudade. Aún más agudamente expresivo que el segundo, el primer vocablo intenta captar esa nostalgia irredimible por un lugar, el deseo vago y constante de algo que no existe y que probablemente no pueda existir. Como los oriundos de Gales, que añoran esa patria que el imperio británico les arrebató, asimismo los cubanoamericanos narran sus his­torias personales en relación con una tierra natal a la cual se les prohibió el acceso durante lo que a los jóvenes les parecía un tiempo larguísimo.

 

Lo que también caracteriza estas narrativas de la diáspora y los imposibles regresos son algu­nos rasgos compartidos por los miembros de la susodicha generación «uno-y-medio», si bien el término puede aplicarse a un amplio espectro de individuos que arribaron a los Estados Unidos en etapas diferentes de sus vidas: la temprana niñez, la infancia media y la adolescencia (cla­sificación de Rubén Rumbaut, sociólogo cuba­noamericano y profesor en la Universidad de California-Riverside). Cuando los que se fueron de la Isla como niños o adolescentes escogieron volver, rompiendo las reglas del exilio, la antigua patria ya no se sentía como el hogar que habían dejado y que les había proporcionado un sen­tido de permanencia, según los recuerdos que preservaban en la memoria y en la imaginación. No obstante, y llevados por ese «homing desire» o instinto de volver al nido, sus narrativas del regreso (tanto en formulaciones textuales como visuales o «performativas») revelan formas elípticas que arrojan luz sobre las fisuras vitales y sicológicas presentes en sus vidas. Este libro constituye un resumen y, a la vez, una mirada amplia a las causas y consecuencias de esas fisuras, así como a los intentos (en su mayoría no exitosos) de cerrar las brechas causadas por el desarraigo y la separación. Al mismo tiempo, Impossible Returns también trata del insistente afecto que acompaña estos amagos de regreso, factor causal de los múltiples modos en que los escritores y artistas cubanoamericanos escogen retornar. Todos los autores considerados en estas páginas son renombrados en las letras, las artes y la investigación erudita. Algunos desafiaron a sus mayores y regresaron a Cuba en múltiples ocasiones. Otros, sin embargo, han adoptado una posición firme en su negación al retorno, y han jurado no regresar por razones políticas y emo­tivas, o por temor de que el encuentro con Cuba no satisfaga las expectativas que han anidado por décadas. Todos han esclarecido sus posiciones al respecto en las memorias escritas. Los que osaron regresar sufrieron con la intransigencia de las comunidades cubanas en los Estados Unidos, a veces desgraciadamente traducida en acciones violentas; a ellos se les puede otorgar el crédito de sus acciones pioneras. En general, los regresos post-1959 han marcado pautas en diferencias generacionales y geográficas (según fueran emigrados a Norteamérica, Puerto Rico o España, especialmente), y López recalca en sus páginas la importancia de no perder de vista la diversidad de toda la emigración cubana con respecto a sus retornos.

 

Muchas de las narrativas incluidas en el libro son autobiográficas, como es de esperar. Tales recuentos son útiles, por su subjetividad, para compilar e investigar una rica fuente de materia prima que indague en las vivencias de la inmigra­ción y la diáspora. Las posibilidades a cosechar en el estudio de esos retornos, para la autora, se pueden centrar en tres términos casi intraducibles, que cita en español: volver, regresar, retornar. Las tres palabras significan lo mismo, pero la prime­ra –además de ser un sinónimo, «volver al lugar que uno dejó»– también implica «dar vuelta en redondo», en movimiento circular, captando así el sentir de quienes, como Gustavo Pérez Firmat, afirman que ciertos exilios «no tienen regreso», pero a la misma vez «vuelven» a recrear hitos y experiencias vitales de sus pasadas vidas en Cuba, o discursos permeados por «lo cubano». En ese sentido, «volver» representa dar rienda suelta a la imaginación, permitiendo que los escritores den forma a Cuba de manera especial, emotiva y estética según sus necesidades. Porque aun los que no regresan físicamente, «vuelven» a la Isla incontables veces y de maneras diversas en su imaginación. Así, Cuba deviene para algunos una «metapatria», un significante alejado y lejano de la isla real; transformación que cuestiona la fijeza del propio concepto de patria. De hecho, algunas de las más logradas narrativas incluidas en el libro incorporan tal cuestionamiento: la convergencia moderna de identidad y territorio nacional.

 

Además de un minucioso y profundo estudio de obras referidas a sus autores (R. Behar, An Island Called Home, 2007; R. de la Campa, Cuba on my Mind, 2000; E. Bejel, The Write Way Home, 2003; T. Mendoza, Cuba: Going Back, 1997; A. Mendieta, Rupestrian Sculptures, 1980 et. al.; E. Pujol, Los zapatos de Amparito, 1993, Los hijos de Pedro Pan, 1995; M. Brito, El patio de mi casa, 1991, Feed, 2001; C. Eire, Waiting for Snow in Havana, 2003, Learning to Die in Miami, 2010; G. Pérez Firmat, Next Year in Cuba, 1995; C. García, The Agüero Sisters, 1997; A. Obejas, Days of Awe, 2001; A. Me­néndez, Loving Che, 2003; C. Acosta, No Way Home, 2007), el libro de Iraida López compen­dia una visión amplia, sólida e innovadora de la diáspora cubana en los Estados Unidos, a la vez que teoriza sobre la (im)posibilidad de esos retornos que los inmigrantes realizan o sueñan. Por añadidura, el último capítulo contempla cómo el «boomerang» del regreso comienza con la partida y, por ende, considera a los que nunca partieron, en la visión que desde la Isla se tiene de la diáspora y de esa transnación que idas y venidas, salidas y vueltas y retornos, han construido y siguen construyendo. Así, este volumen de regresos imposibles se convierte en un documento imposible de soslayar, necesario para una comprensión más cabal y abarcadora del fenómeno migratorio cubano en el último medio siglo.

 

Tomado de Revista Casa de las Américas, número 282

Debates : 2 commentarios

Comentarios

  • Yannis LobainaYannis Lobaina publicado el 13/08/2016 02:07 #

    Hola!!
    Me encantaría adquirir el libro por favor, Donde está a la venta?. Gracias.
    Excelente espacio Susel!!

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    • Iraida Iraida publicado el 02/09/2016 12:17 #

      Yannis, gracias por tu interés. El libro se consigue a través de Amazon. En Cuba, las bibliotecas de Casa de las Américas y del Instituto de Literatura y Lingüística tienen un ejemplar.

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